¿Cuál es el propósito de la educación?

Un día desperté bañado en sudor. La habitación aún permanecía a oscuras, pero el desconcierto no me impidió escuchar el eco: “Afróntalo. Las escuelas son espacios para la transmisión del conocimiento. De la educación se encargan los padres”.

Tengo treinta y cinco años, llevo tan sólo diez en la docencia y reconozco que he escuchado a algunas familias, no muchas, es verdad, pronunciar estas palabras con orgullo y altiveza. Tampoco tengo problema en admitir que siempre que me han planteado un pensamiento tan categórico he asentido con la cabeza e, invadido por la incomodidad, he cambiado de tema con rapidez.

La verdad es que nunca comulgué con la idea. Un centro educativo es un lugar donde los alumnos pasan ocho o nueve horas al día, es decir, es su hábitat natural. Entre semana, los profesores estamos en contacto con ellos más tiempo de lo que lo están sus padres. No pretendo magnificar la labor docente y relativizar la del núcleo familiar, pero es absurdo concebir la escuela como un mero lugar de adoctrinamiento teórico o, lo que es peor, como una guardería para adolescentes.

Soy tutor en el primer ciclo de ESO. El curso pasado comencé a trabajar con un grupo especial, al que describiré brevemente: veinticuatro alumnos, veintidós familias; doce repetidores, de los cuales cuatro repitieron curso en dos ocasiones;  diez chavales tuvieron que asimilar prematuramente la ruptura del matrimonio de sus progenitores y dos más la muerte de su padre. Un reto en toda regla. Un proyecto exigente.

Llevo unos días dándole vueltas a la magnífica propuesta de PURPOS/ED y hasta hace unas horas estaba decidido a enfocar este texto desde el prisma de la innovación educativa, de las nuevas tecnologías. ¿De qué hubiera servido? El propósito de la educación, en mi humilde opinión, debe basarse en la afectividad, en fomentar valores que se dan por supuestos, pero nada más lejos de la realidad. ¿Qué podemos hacer los docentes cuando convocamos una reunión general a principios de curso y viene el treinta por ciento de las familias? ¿Qué se supone que debemos pensar cuando les citamos individualmente para charlar sobre la marcha de sus hijos en el curso y no acuden al encuentro? ¿Y ante la posición de algunos docentes, obcecados en terminar temarios sin entender nada de lo que tienen delante?

Debemos redoblar esfuerzos.

En los cursos de aptitud pedagógica, un profesor dijo algo que siempre tengo presente. Nuestros alumnos, los que tenemos en clase, son los mejores que podemos tener. Podríamos tener otros con más capacidades o con más estabilidad familiar, pero hablaríamos de alumnos-ficción, no de los que acuden al centro cada mañana. Es fundamental entenderles y quererles, aunque suene cursi, y compartir su proyecto de vida, pues en ocasiones nadie lo hace.

Hace tiempo que nadie me dice abiertamente que la educación de sus hijos depende exclusivamente de la familia y que las escuelas están para enseñar todo aquello que los padres desconocen. Ahora sé que nunca volvería a asentir y a cambiar de tema con rapidez.

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7 comentarios en “¿Cuál es el propósito de la educación?

  1. Josean, te entiendo perfectamente.
    durante dos cursos di clase a un grupo de garantía social, reconozco que no soy pedagoga, psicologa ni estoy preparada para dar clases a grupos de estas características, pero aprendi que trabajar con ellos era una labor de escuchar, entender su situación, y hablar mucho, mucho… mas que contenidos, te diría. Como tu bien dices, cuando les conoces, les tomas cariño y comprendes que en casi el 100% de los casos necesitan eso, porque los problemas vienen de casa…

    1. ¿Y cuándo le enseñas el oficio para el cual se han matriculado en el programa de Garantía Social (el nombre se las trae también)? Se convertirán en unos incompetentes y pésimos profesionales en un futuro, pero con cariño, mucho cariño.

      1. Lamento decir que demagogia barata y falta de conocimiento es lo que tú tienes (sin contar con la falta de educación, por opinar sin saber)
        Garantía Social, que ya no existe, es un curso donde se matriculaban chicos y chicas que aún debían seguir escolarizados (menores de 16 en algunos casos) y que en ningún caso han terminado la ESO.

        Cuando te encuentras una chica que su madre está en un psiquiátrico producto de las drogas, que no conoce a su padre porque era un drogadicto y desapareció en algún momento de su infancia. Que vivió con su abuela, y la cuidaba, hasta que falleció (en casa) teniendo ella menos de siete años. Que después fue a vivir con su tía que tenía cinco hijos más, por no tener donde ir. Que cuando hablabas con ella (muy inteligente, por cierto, pero sin nadie que la hubiera orientado en su vida) y te decía que su madre (a la que a veces visitaba) le decía que no fumara tabaco que era malo, que mejor tomara porros. Y te ponía como ejemplo su caso, su madre se drogaba mientras estuvo embarazada de ella…
        Y no sigo porque esta niña tenía una vida para escribir un libro… su novio, también huérfano vendía droga…
        Y en cuanto profundizabas en la vida de cada uno de ellos, descubrías que su fracaso escolar tenía una explicación.

        En esta clase, era difícil avanzar en contenidos, cuando sus vidas estaban muy rotas. Debieras saber que cuando uno tiene problemas, de verdad, es difícil que se puedan trabajar contenidos Porque su cabeza está en otra cosa.

        Y ¡cómo ya dije! no soy ni pedagoga ni psicóloga ni orientadora ni nada que se le parezca.Para mí esos dos años fueron muy difíciles, porque me rompieron los esquemas de profesora tradicional… la labor que había que hacer con estas chicas, era otra…

        Tengo la suerte de volver a estar donde debo (por que para lo otro no estoy preparada, sinceramente) y no tengo problemas con contenidos, porque mis chicos más que menos, son personas con vidas más estables (con problemas como todos, eso sí) pero de los que no justifican un bajo rendimiento.

        ¿Demagogia? demagogia es hablar sin saber y sin conocer que hay muchas realidades que no son las ideales, pero existen.

  2. Eso, y tratamos a los adolescentes como a niños de teta, a los universitarios como párvulos, a los doctorandos como niños de instituto, eso sí, con mucha “afectividad”, con mucho buen rollito y sin que luchen en la vida, que Papá Estado ya les dará subvenciones y ayudas. Basta ya de juegos florales con la educación de los españoles, de hundir a una nación en la mediocridad y en la falta de competitividad, por culpa de los demagogos que llevan hundiendo la enseñanza en España en los últimos 20 años. Por cierto, lo de los “profesores que quieren llegar al final de un temario sin conocerlo” lo dirá vd. por experiencia propia, ¿no?

  3. ¡Gracias, Laura, por tus comentarios!

    Sin perder más de un minuto en esto (una cosa es discutir puntos de vista divergentes y otra los comentarios de nuestro amigo), es una pena que nos vayamos a la cama sin saber qué propone.

    De todos modos, esto me pasa por no moderar los comentarios (seguro que él, si tuviese un blog, los borraría). Nunca pensé que un blog de 40 visitas al día alojase a un troll.

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